Las propiedades de los materiales, como la reactividad y la resistencia, pueden cambiar drásticamente a temperaturas más altas. Esto hace que las aplicaciones a altas temperaturas (por ejemplo, motores a reacción, materiales para cámaras de fabricación e incluso utensilios de cocina) requieran una selección cuidadosa de los materiales. Por lo tanto, es importante comprender cómo se comportan los materiales en diferentes condiciones de temperatura. La resistencia de un material se puede medir utilizando el tribómetro Nanovea T2000. Para demostrarlo, se utilizó una muestra de acero para realizar ensayos de dureza Brinell a temperaturas que oscilaban entre 25 °C y 925 °C.



